CAMPOSANTO

Flores cortadas, destino sin respuesta al para qué.

Plástico en flor que promete olvido.

Floreros vacíos con olor a muerte.

Ecos fríos, sollozos recientes; humedad y despojos de tiempos finitos.

Floreros vacíos.

Silencio de nombres marmolados

en el frente de la última morada.

Panteones de prosapia enfrentándose a nichos de pobres deudos.

Contenido de efímera existencia humana.

Escenario donde crece la verdad salvaje

en celestes nomeolvides.

Yace Parca, y no espera.

Ruega la oración que enraíza la vida

muy lejos de allí.

¡Comprende mi epitafio, tú, necio!

La vida retoña en el más bello recuerdo

Aunque una lágrima del ojo izquierdo

Se pose en tu corazón.

¡Comprende!

La vida reposa solo en tu fe

Y resucita en cada oración.

 

Lila Lahitte

EL TEMOR Y EL AMOR LO PUEDE TODO

Caminaba con un frío polar hasta la veterinaria. Siete cuadras interminables. Pensé en mi buena idea de llevar a mi gatita de dos meses en el carrito de los mandados y bien abrigadita, para desparasitar. Largo me pareció el camino entre tanta lana, campera, bufanda y gorro, pero al fin llegué!

– Aquí le traigo a mi gatita para desparasitar- expliqué a la veterinaria mientras desataba el cordón del carrito.

-¡AY… POR DIOS! ¡EL CARRITO ESTÁ VACÍO!- Exclamé con la angustia y el temor más profundo.

-Haga el mismo recorrido que hizo para venir y ¡búsquela, Sra.! – Dijo la doctora.
Pensando que en este anochecer ya no la podría encontrar, pero con esperanza, volví por el mismo camino, mirando en cada rincón. La calle, las veredas de enfrente, los zaguanes… Incluso entré a la farmacia donde había estado a mitad de camino. Nada. Mi última esperanza, que estuviera en mi jardín delantero, o en la puerta… ¡o incluso ¿en casa ?! Sentí que el mundo se derrumbaba.
Abrí mi puerta y comencé a llamarla: ¡CARLOTA!!! MISHI… MISHI… CARLOTA! Y me respondió su cunita silenciosa y vacía y sus juguetes tirados…. Quietos…
Pensé un breve instante. Decidí no darme por vencida y salir nuevamente…
-¡Hola Lila!- Me dijo la vecina.
-¡Hola Lucy! Estoy desesperada… ¡¡¡Se escapó mi gatita de dos meses y no la encuentro…!!!
-¡Ah! ¿Es tuya, Lila?, recién estaba aquí. Creo que escondida en mi jardín.
La buscamos, y acurrucada detrás de una planta, temerosa y friolenta, en medio de la oscuridad, la traviesa se asomaba.
La tomé como lo hacen las mamás gatas… y la abracé. En un abrazo infinito.
Luego, volví a ponerla en el carro. Esta vez completamente cerrado. Até con fuerza la bolsa, con un nuevo temor. Claro que no le gustó eso… Pero era la única forma de transportarla.
Así que volví a la veterinaria, arrastrando mi miedo y con el dolor de sentirla revolcándose desesperada por escapar de ese encierro.

Hasta que por un breve hueco asomó su cabecita apretada. Y bigotes al viento, se calmó en el trayecto, para nada cómodo. Con pena le sonreí y acaricié con un dedo sus orejitas.

-¡Llegamos Carlota! Tranquilas, ahora. Lo logramos.
Felizmente ya esta desparasitada.
Aprendí algo. No subestimar a un gatito pequeño y tímido que parece apenas moverse. Porque cuando algo no le gusta se puede convertir en un tigre de Bengala. ¿Acaso a alguno le gusta que lo metan en una bolsa cerrada para salir a pasear?

©Lila Estela Lahitte

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Mi gatita Carlota

EL ADJETIVO

Pomposo, grandilocuente

Simple, lindo, bonito,

Gallardo, desenfadado, rebelde…

Fuerte o silencioso.

¡Impertinente!

Te cuelas donde camina lo sustantivo.

Protagonista de segunda.

Paje humilde…

Humilde y sumiso al antojo de la pluma.

Te conformas…

Te confortas

en tu invisibilidad.

Discriminado, refugiado en la incomprensión.

Burlado como piara revolcándose en el barro

Dicen…

Ensucias los versos.

Vicioso

Vino dulce del poeta atrevido.

Descarado

Desgarrado

Desencantado de la crítica que te expulsa.

Más yo

Con tu misma rebeldía te reivindico.

Eres óleo y linaza

En la paleta del pintor.

Recargado pincel en tu capricho libertario

Literario.

Con tu misma rebeldía te reivindico.

Abro jaulas

Te saco de tu encierro solitario

Te dejo libre por mis versos traviesos y transgresores.

Adorada mascota de horas de inspiración

Con tu misma rebeldía te reivindico…

Estás en mi estilo.

 

LILA ESTELA LAHITTE (Layla)

“SUDESTADA: Toccata y Fuga en Sol menor”

¡Oh mar herido!

Levantas tus grandiosos brazos de espuma

Imponentes, aterradores…

Tu sal brama y arde en los ojos brumosos

Mis piernas escapan de tus garras acuosas

Y en la fuga vuelvo el rostro que descubre tu rostro, de sudestada…

No existe rareza en tu furia.

Aún en mi temor comprendo la impotencia que te arrastra.

Calma… Poco falta para que el viento se arrodille

Y a tus pies ruegue, el perdón para su alma.

La arena del reloj, en la playa se revela.

Los minutos eternos, en caracolas, estallan.

De pronto, así de pronto… se van aquietando tus aguas.

Y por fin el viento se vuelve brisa.

Tus brazos, olas que abrazan algas.

Por allí brilla una luciérnaga,

una caracola de nácar.

Terciopelo arenado recorre el dobladillo de la costa

Ese hilo de plata.

¡Oh, mar inmenso!

Has recobrado tu calma.

Lila Estela Lahitte (Layla)

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TE ESPERO…

Te espero…

Te sueño…

Desde el útero del mundo.

Será un pasar por canal de parto

No sin dolor.

Pero al ver la luz verdadera

Encandilando mi alma

Mi llanto tornará en risas y sonrisas…

En valle celestial.

Y tú, muerte blanca mundana

Serás pasado.

Te espero…

No tardes.

Layla

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